¡Sorpresa!

El enlace que podéis ver aquí, os redireccionará a mi página de Facebook: Marina López Fernández-Por el hueco de la escalera

Para mí fue un notición, un salto que me ha dejado vuelta del revés. Así que os lo comparto.

Muchísimas gracias.

Abrazos y…,

¡vamos allá!

M. L. F.

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Opacidad cristalina V

Mi última colaboración en “El Instante Varado” con la serie “Opacidad cristalina”

Todo esto me parece un puto teatro

¡!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!¡¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿??????????????????????????????????????

Se

mean

a

gota

dodododododo

formando mi inicial.

Para ya de mezclar. No te rindas. ¡Ala, vete a la mierda! No transijas con la

demo

nos

gracias.

Ratas por el suelo, ratas por el techo, ratas a raudales. Ríos de ratas.

Pasos de tenedor,

sobre tres dedos.

Sonidos metálicos,

tras los portales.

Eructos de gula,

con gambas.

Sucedáneos congelados como tu cara.

Boca de mierda.

Tengo que acabar con esto.

Ya no es cristalino,

cristal y no.

Tampoco opaco,

¡oh, Paco!

Para de hacer ruido,

¡joder!

Si quieres.

Todo son blasfemias.

¡¿A qué?!

¡¿A QUIÉN?!

No me queda más subconsciente. Las ratas se lo han comido

y han escrito con sus vómitos

la palabra

FIN

Marina López Fernández

M. L. F.

Coma y punto

Aquí os dejo mi participación en el #Reto5líneas del mes de enero, propuesto por Adella Brac.
No quiero dormir. Estoy harta de hacerlo. Llevo la mitad de mi vida haciéndolo. Conozco todo tipo de camas. Camas familiares, camas de hospital, mi cama, mi otra cama, cama, cama, cama. Justo cuando empezaba a querer levantarme, hacer vida normal…, ¡al diablo con todos! Nadie lo ve. Todos lo ven. Me están volviendo loca. Voces aquí y allá. ¡Que se callen, joder! Callaos, por favor… Yo solo quiero despertar, tranquila, y volver a veros.

M. L. F.

Opacidad cristalina II

Mi tercera participación en “El Instante Varado”

Odio a los genios y a sus segmentaciones discursivas.

No los odio.

Los cancelo.

Es una parte de mi vida:

recorrer los paneles solares de la soledad imbuida en restos de mierda

salpicada de abismos

ancestrales.

Recojo la bruma de los soñadores y me duermo en sus tinieblas,

realizo paréntesis cansados,

puntos suspensivos seductores…,

raíces cuadradas que dan vértigo.

Basta una palabra

y todo desaparece.

El todo se come a la nada, pero la nada es infinita.

Reina el caos en nuestras gargantas. No sabemos qué decir ni qué explicar. De hecho, no hay nada qué decir ni qué explicar.

Ser, simplemente

-un abejorro:

la miel en tus labios,

quizá en lo míos…

Recorro cada parte de tu ser como si fuera el último día que te conozco.

Pasean miles de grullas

en el estanque de tus emociones.

Racionalizo cada escena sin pensar en ella;

veo borrones en todas partes

y macetas descoloridas.

Rozan tus huesos las heridas del pasado,

que se hace presente.

¡Y duele!,

como el futuro,

incierto,

arrancado de cuajo

de un renacuajo

consciente de que va a ser pisoteado

inmune al escarnio.

Reptando,

la serpiente

se esconde

bajo la piedra

esperando…

Tu muerte.

¡La suya!

Es mía.

Puntos naranjas en la colcha de mi mente

salen cosas

que no puedo comprender.

Me arrepiento de no poder hacer que las entendáis.

Sólo π

-enso

en mi corazón,

que pisotean los pájaros cada vez que no te ve.

Y te pienso a cada instante:

Recto

pavoroso

insufrible

candoroso.

M. L. F.

Simple y llanamente

La abuela del pequeño gran Tomasín le preguntó como quien pregunta al aire mientras removía el caldo que con tanta paciencia preparaba:

-¿Y qué quieres ser de mayor, Tomasín?

-Yo, jubilado.

La olla donde se preparaba el susodicho manjar cayó al suelo. Tooodo echado a perder. Tomasín y la abuela se miraron sobrecogidos y, de repente, estallaron en maravillosas carcajadas.

M. L. F.