Revista #4 Eternity

Ya está recién hecha la Revista #4 Eternity del “Poder de las letras”.

Podéis descargaros el PDF gratis o comprarla para eBook por un precio simbólico para que pueda seguir creciendo.

En este número sus páginas están impregnadas de Navidad. Pero hay muchas más cosas.

Pasaos y comprobadlo. No tiene desperdicio.

Bueno, sólo decir que hay un relato mío: “Entremeses navideños”.

También podréis leer mi poema “A-Troz-os”, que la verdad fue una gratísima sorpresa encontrarme con él. No contaba con ello.

Espero que os guste.

Abrazos

A-Troz-os

A-Troz-os

Mi séptima colaboración en “El poder de las letras”.

La boca

haciéndose

pequeña.

Los ojos

alargándose

hasta las sienes,

son ahora como líneas

que dejan pasar

un átomo de luz,

quizá.

Cuesta respirar.

Las fosas nasales

apenas dos puntos.

Las orejas cortadas

el oído

muerto.

El cerebro en off.

No hay información.

Me pregunto:

¿será lo mejor?

Porque a veces…,

puedo jurarlo

a veces…,

me duele el corazón.

M. L. F.

El que puede

Mi sexta colaboración en “El poder de las letras”.

Coge a tu pájaro

y mételo en una jaula.

Pasado un tiempo,

átale una de sus patitas

con un hilo fino;

con otro, la otra patita

para que no salte.

Pégale las alas

para que no vuele

y anúdale el pico

para que no cante.

Venda sus ojitos,

para que no vea nada,

ni siquiera a ti.

Después, pregúntate:

¿Por qué ya no salta?

¿Por qué ya no extiende sus alas?

¿Por qué ya no canta?

Pregúntate:

¿Por qué ya no mira

con curiosidad a su alrededor

para compartirlo conmigo?

Pregúntate,

si es que eres una de esas personas

capaces de cuestionarse algo

en este mundo…,

por qué lo has matado en vida.

Y, por qué, después de tanto “trabajo”,

lo has tirado a la basura

porque ya no salta

porque ya no vuela

porque ya no canta.

M. L. F.

Simple y llanamente

La abuela del pequeño gran Tomasín le preguntó como quien pregunta al aire mientras removía el caldo que con tanta paciencia preparaba:

-¿Y qué quieres ser de mayor, Tomasín?

-Yo, jubilado.

La olla donde se preparaba el susodicho manjar cayó al suelo. Tooodo echado a perder. Tomasín y la abuela se miraron sobrecogidos y, de repente, estallaron en maravillosas carcajadas.

M. L. F.