Movimiento III

Os odié,
es verdad,
a todos
y cada uno de vosotros.
Las riendas de la cordura
se tornaron látigos.
—Autodestrucción—
Agarré el cuello de la bondad
como para asfixiarla
y lloré en brazos del odio mismo
lágrimas de cocodrilo.
Sola.

Marina López Fernández

M. L. F.

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Movimiento II

Movimiento II

Mi colaboración bisemanal en “El Instante Varado” con mi serie “Movimiento”

M. L. F.

EL INSTANTE VARADO

Aullidos.
La manada
de doce
-ojalá-
siempre tú
-obsesión, seguridad-
Cálidos
vuestros pechos
co(n)/(m)pasión
-eso sí,
lo otro,
no-.

Marina López Fernández

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Opacidad cristalina III

Opacidad cristalina III

Mi cuarta participación en “El Instante Varado”.

Reanudemos
la marcha
en ascenso
bajada
dá.
Languideces en el rellano de los fornicadores
y catapultas
gusanos hechos larvas.
El ciclo comienza y no parece acabar. Sólo déjame enjugar esa gota de oro fino que resbala por el trapo
cuando ves que es lo único
que queda.

Resuelve fórmulas matemáticas: ceros
ceros
y ceros.
Gasta cuanta pluma veas de aquel árbol impreso en la pared.

Todo es falso.
No pongas tres dimensiones en el plano. Éste se las va a comer. Nacerá un punto que es la muerte de los tres ejes.
Déjate de equis, íes griegas y zetas. Rompe con el pasado
re
mi
fa
sol
(a)
con tu presencia, que dicta órdenes de abajo. El mundo del revés. Así es como debería ser.

Yo sólo quería consolarte, alejarte del ruido acogedor del silencio más sordo.
Un día, te lo prometo, subiré las escaleras y saldré por la puerta del portal;
me haré trenzas en los calcetines y me pintaré las puntas del pelo con esmalte color morado
re
mi
fa
sol
(a)
siempre que puedo. Sonreiré para mis adentros, maldiciendo en tu cara,
perra.

“H
o
sacra res
m
(o)
/
i
n
i.”.

Ángeles sólo a ciegas en un infierno contextual
sacan tiempo de alguna parte
y parecen vomitar mi
fa
(tal)
sol
(a)
na
infantil.

Tengo que hacer tantas cosas…,
Y no hago más que sentarme en el sofá
sol
(a)
por fin.

M. L. F.

Opacidad cristalina II

Mi tercera participación en “El Instante Varado”

Odio a los genios y a sus segmentaciones discursivas.

No los odio.

Los cancelo.

Es una parte de mi vida:

recorrer los paneles solares de la soledad imbuida en restos de mierda

salpicada de abismos

ancestrales.

Recojo la bruma de los soñadores y me duermo en sus tinieblas,

realizo paréntesis cansados,

puntos suspensivos seductores…,

raíces cuadradas que dan vértigo.

Basta una palabra

y todo desaparece.

El todo se come a la nada, pero la nada es infinita.

Reina el caos en nuestras gargantas. No sabemos qué decir ni qué explicar. De hecho, no hay nada qué decir ni qué explicar.

Ser, simplemente

-un abejorro:

la miel en tus labios,

quizá en lo míos…

Recorro cada parte de tu ser como si fuera el último día que te conozco.

Pasean miles de grullas

en el estanque de tus emociones.

Racionalizo cada escena sin pensar en ella;

veo borrones en todas partes

y macetas descoloridas.

Rozan tus huesos las heridas del pasado,

que se hace presente.

¡Y duele!,

como el futuro,

incierto,

arrancado de cuajo

de un renacuajo

consciente de que va a ser pisoteado

inmune al escarnio.

Reptando,

la serpiente

se esconde

bajo la piedra

esperando…

Tu muerte.

¡La suya!

Es mía.

Puntos naranjas en la colcha de mi mente

salen cosas

que no puedo comprender.

Me arrepiento de no poder hacer que las entendáis.

Sólo π

-enso

en mi corazón,

que pisotean los pájaros cada vez que no te ve.

Y te pienso a cada instante:

Recto

pavoroso

insufrible

candoroso.

M. L. F.

Opacidad cristalina I en “El Instante Varado”

Tanto esta participación como la anterior en “El Instante Varado”, ya habían sido publicadas con anterioridad aquí. La siguiente entrega ya será en exclusiva para ellos. Una vez lo publiquen en sus redes meteré la entrada correspondiente en el hueco de la escalera.

Así que…, ¡repetimos y seguimos con la serie!

Opacidad cristalina I con fotografía mía.

M. L. F.