Candilejas

Candilejas

Mi colaboración semanal en “El poder de las letras”-“Página de escritores”.

Yo

salía por las noches

para ver matices

de grises personas.

Nadie me dijo

que me quedaría

atrapada

en una instantánea,

detrás de la imagen.

Sola.

M. L. F.

Amara

Dibujo: Nessa G.

– Amara…, ¿qué te pasa…?

– …

– Últimamente, te noto ausente. Te quedas mirando al infinito, como ahora, y siento que desaparezco de tu mundo.

Mírame, te lo ruego. Me tienes muy preocupado. Hace días que sólo le sonríes al horizonte y tus ojos sólo miran serenos al cielo.

Tengo miedo.

– …

– No quiero presionarte… No quiero que hagas nada que no quieras hacer.

Sólo háblame, por favor…

Amara giró lentamente su cabeza hacia él. Le miró fijamente. Sus ojos eran todavía más verdes de lo que él recordaba. Destellos azules parecían asomar cuando el sol reflejaba de lleno su luz en ellos. Separó lentamente sus labios, más rojos que nunca, dejando escapar el aire que parecía contenido en ella desde hacía años, y habló:

– Sólo sueño.

Paralizado, como si fuera la primera vez que la veía, asintió y le impulsó a que continuara.

– Sólo sueño despierta. Sueño con nosotros dos, con lo que pudimos haber hecho juntos.

Las promesas de miles de aventuras que correríamos las hago realidad en mi pensamiento porque el tiempo las ha ahogado, y nosotros también…

Amara no apartaba la mirada de él. Empezaron a asomar lágrimas en sus ojos. Se había callado muchas cosas. Cosas que pensó que a él no le interesarían y que, por otra parte, no le interesaban.

La culpa, si es que existe, es de los dos. No supimos aprovechar lo que teníamos. Nos dedicamos a dejar pasar los días y a empezar con “quizá mañana”, pero ese mañana nos consumía en cada presente. Ahora ya pasó…

– …A-ma-ra…, yo…

– No digas nada, por favor. No hace falta,en serio.

Amara giró de nuevo su cabeza hacia el horizonte, que hacía más verdes sus ojos y más azules sus días, y respiró profundamente.

Por fin, después de tanto y nada, se sintió libre.

M. L. F.

Coma y punto

Aquí os dejo mi participación en el #Reto5líneas del mes de enero, propuesto por Adella Brac.
No quiero dormir. Estoy harta de hacerlo. Llevo la mitad de mi vida haciéndolo. Conozco todo tipo de camas. Camas familiares, camas de hospital, mi cama, mi otra cama, cama, cama, cama. Justo cuando empezaba a querer levantarme, hacer vida normal…, ¡al diablo con todos! Nadie lo ve. Todos lo ven. Me están volviendo loca. Voces aquí y allá. ¡Que se callen, joder! Callaos, por favor… Yo solo quiero despertar, tranquila, y volver a veros.

M. L. F.

Despertar

Despertar

Aparecí muerto.

Ya no estaba.

Y, lo que era peor,

estaba solo,

solo

en no se sabe

qué parte del universo.

Recuerdo la estrella vacilante,

sonriéndome a ratos,

intentando tapar con su luminosidad

las lágrimas

que inundaban mis mejillas.

Aparecí delante de la nada,

sonrojado,

confuso,

pensando en mi futuro…,

que ya era pasado y,

viviendo un presente

que me era ajeno,

que no conseguía entender,

que me asfixiaba.

Mis entrañas se revolvieron.

Vomité.

¿Qué era aquello?

No consigo recordarlo.

¿Eran piedras?,

al menos lo parecían.

Creo que estuve vomitando

durante

más de una hora.

¿Existía el tiempo?

Todo eran piedras.

Construí una montaña.

El último hilo de vómito

se me apareció

en forma de hoja

escrita con una sola palabra:

CAPARAZÓN.

Comprendí entonces

que esas piedras

no eran sino

la coraza

que había protegido,

¿protegido?,

a mi corazón

de los golpes de la vida.

¿Por qué?

¿Por qué?

Mis manos,

sin yo querer,

arañaban mi cara,

la desgarraban.

Caí desmayado.

Estaba arrepentido,

arrepentido

de haber tenido miedo

durante

toda

mi vida.

De repente,

algo en mí

se calmó.

¡¿Acaso había

tenido que esperar

hasta ahora

para saberlo,

para darme

cuenta de

mi insignificancia,

de mi tedio?!

No.

No.

No.

Por favor.

Otra vez y

otra vez vomité.

Salían nubes,

densas nubes,

mi ira aprisionada.

Y grité

grité y

lloré y

descubrí que

no era tan fuerte

como pensaba.

Y volví a vomitar y

se me salió

el corazón

por la boca,

sangrante,

bañado en una ola gigantesca

que nubló la estrella

que antes me sonreía y

eran mis lágrimas y

era mi ira y

eran mis piedras y

las de todos ellos y

las de todas ellas.

Y pedí morir

y ya estaba muerto.

Y me di cuenta de que ya

no podía pedir

deseos.

Y me arrepentí de

no haberle hecho caso

a mi corazón

cuando soñaba

dormido

y

despierto.

Y pedí

perdón,

perdón,

perdón

a

mismo

…,

perdón.

Caí exhausto.

Dormí.

Cuando abrí los ojos

estaba en casa.

Sonrío.

Voy al baño.

Me miro en el espejo.

Hay un trozo

a medio salir de mi boca.

Lo saco.

CAPARAZÓN.

Mis ojos rojos

e hinchados.

Ya no tengo miedo.

M. L. F.