Movimiento VIII

Tu sonrisa. Tu sonrisa. Tu calma.
Y mi dolor porque te perdía.
Para siempre.
Un abandono profundo, infantil.
Gemidos como de perro agitado al que no le dan de beber
llenaban mi garganta
enfriaban mis labios.
La realidad no podía ser así.
Mis ojos, para no distinguir los espacios
los tiempos,
preñados de pestañas curvadas
—es el mejor rímel—
La habitación en silencio sudaba.
El calor
el calor
el calor
del frío interno
quema de tan congelado.
Todo late en mis sienes.
Tiemblan ya las paredes
Se abre mi mente.
Acepta.
Muere.

Marina López Fernández

M. L. F.

Final de la serie “Movimiento”

Origen: El Instante Varado-Desnarraciones…