Inmensidades finitas

XI

Ya hace tiempo que sueño con la realidad

y me duele más que la realidad misma.

Ya hace tiempo que mi mente no descansa

y me duele más que vivir dormida.

M. L. F.

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Verano casi otoño

Supuestamente, hoy empezaba la primavera. No sé porqué, pero hoy me ha llegado tu recuerdo.

Te había hecho contar hasta cien de diez en diez, tapados tus ojos con tus manitas y apoyada tu frente en la farola testigo de los cambios de temporal en el puerto de nuestra infancia.

Se te veía enfadada. Me reí mucho de ti ese día.

Sin embargo, nunca olvidaré aquel beso en la nariz, inocente, que te dí al despedirnos, prima Vera.

Recuerdo, como si fuera ahora, haber saltado dentro del coche de los tíos aquella preciosa tarde de reflejos dorados como chispitas en el mar; tu pelo rizo imitando las ondas calmas; tus ojos verdes, casi azules a la luz del sol…

Puedo decirte, sin ápice de duda, que esa fue la primavera de mi vida.

M. L. F.