Respira, respira…

Dejo caer todo:

mi cabeza,

mis hombros,

mi pecho.

Entrelazo mis dedos

y acaricio el cielo.

No abro los ojos.

Nunca abro los ojos.

Me dejo caer…

Me entierro en el suelo.

Soy una muñeca de trapo.

Me pesa todo.

No abro los ojos.

Nunca los abro.

Siempre duermo.

Y me mandan,

me sugieren,

que mis párpados se abran;

y salgo

con las lágrimas quemándome en el alma.

Y ando como si me hubiese quitado de encima

la parte de muñeco de trapo

que creo que era lo mejor de mí,

la mejor parte de mí,

al menos,

para el resto.

Origen: Salto al reverso…

M. L. F.

12 comentarios en “Respira, respira…

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s