Entras en el mismo bar de hace 30 años ya…

¿Cómo te sientes? ¿Qué ha cambiado? El alcohol. La poesía, del momento.

Se te ve centrado, loco, bohemio, demasiado francés. Te gustas.

Tu voz… El tiempo ha pasado. Ya vas viejo, viejo artista. Te lo recuerdan tus pastillas, tus manías e inseguridades por temor a que no se te entienda.

 Estás como una puta cabra. Me encanta esa parte infantil que no has abandonado.

-Estoy acabado. Mira lo que dice el presentador de este circo. Como si yo fuera un dinosaurio, algo desproporcionado, que haría que la gente se sorprendiera. Pero soy lo que fui. Queda un reflejo.

La gente me quiere. ¿Por qué sino habrían de escoger mi escenario? Qué delgados están todos… Yo también estuve drogado muchas veces.

Es de día  y el sol me quema la cabeza. De mi garganta salen rayos de luz.Pero no es de noche. Ya no puedo por las noches.

Tienes garra, viejo. ¡Alma!

Siempre me llamó la atención el poder hacer de los cantantes aún puestos hasta arriba de todo. Bueno, cualquier tipo de creador-artista.

-¡Tú estás hablando conmigo, joder! No hundas la cabeza, pedazo de gilipollas.

(Guitarra melódica)

No para de decirme: ¡yeah! ¡yeah!

Anda, “méteo polo cú”.

Las luces de la ciudad… La poesía… Oporto…

Me gusta el sonido que hacen mis zapatos contra la piedra dura de ayer al mismo tiempo que se mueven casi en imperceptibles círculos sobre la arenisca en esta calle silenciosa. Me recuerdan a los pasos de mi padre. Ahora se han convertido en los míos.

Ella está como siempre. El cuello sosteniéndole la cabeza hacia atrás. Me encanta que se le vea la garganta porque hace que su sonrisa sea amplia, seductora e infantil. Todo en ella es adorable. Mantiene la postura de chica traviesa, que no quiere aparentar serlo o sí, sabiendo que lo es…

-Aún me sigo divirtiendo, joder, aún lo sigo haciendo.

Un genio.

-Se me metía la música en la cabeza. Me dolía de tanto placer.

Tartamudeas al hablar. Me encanta.

-¿A qué coño quieren que juegue? En su puto circo de luces de neón de colorines y pantallas inmensas con el símbolo de la globalización, porque es el símbolo, sin duda, aunque pretendan darnos a entender otra cosa.

Toma premio de mierda. 

-Brindan las copas en mi copa mientras mis ojos sudan lágrimas que nadie ve.

Que aburrido está todo hoy…

Siempre fuiste un alma noble. Eso ni la vejez te lo va a quitar. 

En los ojos de mi madre siempre hay una luz, también. La que me encandiló. La que busco, esa chispa, que me acerque a la luz que tengo yo dentro de mí. En parte es egoísta.

-No me gusta dormir con ruidos.

Nunca he sido hipócrita. Nunca, en mis canciones. Jamás.

M. L. F.

 

 

 

 

 

 

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16 comentarios en “Confesiones vacías

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